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jueves, 31 de diciembre de 2015

Yule y el fin de año

En un abrir y cerrar de ojos, me encuentro celebrando Yule con la jet set del Asgard.
Esta noche Odín y su mujer Freya, me han invitado a celebrar el fin de año con ellos, pero antes de marcharme, me gustaría contaros como celebraban los solsticios de invierno (o Yule) nuestros machos del norte (y no, no me refiero a este tipo de machos...) es decir, los vikingos. 

A ver quién tiene narices de venir a predicar... 

A diferencia que las celebraciones navideñas actuales, la fiesta del solsticio de invierno era mucho más extensa: la celebración se cree que empieza 12 días antes del 25 de diciembre, aunque en algunas fuentes se indica que dura más de un mes... Por consiguiente me temo que no os puedo dar una fecha más específica sobre la duración de la celebración del solsticio de invierno (era como una boda gitana, se sabe cuando empieza pero no cuando acaba...).  
Como bien sabéis, los vikingos suelen ser gente bastante simpática y fiestera, y suelen aprovechar cualquier excusa para hacer una celebración y hacer correr la hidromiel, así que teniendo en cuanta la localización de Escandinavia y su inclemente clima, no es de sorprender que dedicaran por lo menos, 12 días a celebrar que a partir del primer día de Yule, el sol empezaba a volver, haciendo los días más largos. 

También honraban a los dioses con rituales y celebraciones: sacrificaban un jabalí en honor a Frey, el dios de la fertilidad y los campesinos, (ya os contaré ya...) para que fuera bondadoso y les ayudara a conseguir buenas cosechas al año siguiente. Así que os podéis imaginar cuál era el plato principal de dicha celebración (porqué nadie hace sacrificios tan suculentos en mi honor??): carne de jabalí asada! Muchísimo mejor que esos pollos enclenques que venden hoy en día, eh? 



Asado de pollo vs. Asado de jabalí

Otra de las tradiciones que tenían era la del Yulelog o tronco de yule, y antes de que digáis nada, os diré que no tiene nada que ver con cierta celebración catalana. 
Consistía en decorar un tronco de roble con ramitos de abeto, acebo y tejo, grabarle runas y pedir a los dioses que les protegieran de la mala suerte.
Se guardaban un trozo del tronco para proteger la casa durante el año nuevo y utilizaban el tronco para encender el fuego del año siguiente. Actualmente, los descendientes de estos machos nórdicos cambiaron el Yule log por una extraña especie de pastel de navidad o queso con nueces.


Creo que me quedo con la versión moderna del Yule log... 

Según cuentan mis sirvientas del Helheim, el hijo de ese carpintero que los cristianos idolatran, no nació el 25 de diciembre sino más bien hacia la primavera. 
Los cristianos, que fueron los primeros en iniciar campañas de marketing bastante agresivas para conseguir nuevos adeptos (que si milagros, cruzadas, negociaciones...), pensaron que si hacían coincidir la fecha de ese carpitero junior con la del festival romano Saturnalia y el Yule vikingo, les facilitaría las cosas a la hora de convertir a infieles... Como siempre, pensando en la parroquia... 

Cristiano: ¡Yo he venido aquí a hablar de mi libro (la Biblia)!
Vikingos: ¿pero tras algo para comerciar?
Cristiano: ¡O hablamos de mi libro, o me voy!
Vikingos: Oye, pues esa cruz parece de plata... *preparando sus lanzas*
Cristiano: Oh shit...!
Otra tradición que tenían los vikingos era la de decorar árboles de hoja perenne con comida, ropa, pequeñas estatuas de los dioses, runas grabadas, etc... para persuadir a los espíritus de los árboles a que regresaran por primavera (yo creo que con una porción de asado de jabalí colgada en el árbol habría bastante).
Para aquellos que me habéis preguntado por las tradiciones típicas de la noche de fin de año, os diré que no lo celebraban como lo hacemos nosotros, es decir, no había un día específico destinado a celebrar el fin de año, pero no obstante, os comento que hay cierta tradición en Escocia llamada Hogmanay, que deriva del Yule vikingo. 
A partir del siglo VIII los vikingos de Noruega llegaron a Escocia y además de invadirla (sus principales asentamientos estaban en Shetland y las islas Orcadas), aprovecharon para traer la tradición del Yule. 
Vikingo en la proa: ¡ remad insensatos! 
Resto de vikingos: ¡ Ay... qué mareo! Espero que Escocia esté cerca!
Las islas de Shetland son las que mantienen su influencia vikinga más fuerte. De hecho, todavía llaman Yule a la noche de fin de año. 
Después de la reforma protestante que tuvo lugar en 1686 (introducida por la Acta del Parlamento inglés de 1640), cuando la navidad fue prohibida, las celebraciones en las cuales se daban y entregaban regalos se traspasaron a la noche de fin de año actual y se le llamó Hogmanay. 
Según esta tradición, en la noche de fin de año, el primer visitante del día debe ser un extraño alto, oscuro y atractivo, que viene  a entregarnos carbón, galletas de mantequilla, sal, un bollo de pan negro y "agua de vida" (whisky escocés), para que nos traiga buena suerte en el año que empezamos (este requerimiento viene de la época en la que los invasores vikingos entraban en las casas trayendo consigo la desgracia). 
Otras tareas que deben realizarse antes de la noche de fin de año son la de limpiar la casa y sacar las cenizas de la chimenea y realizar todos los pagos pendientes, para poder empezar el año con aires sonrientes.

Dicho esto, solo me queda poner la silla a mi córcel trípode y antes de irme al Valhalla a celebrar el solsticio de invierno, desearos un feliz año nuevo a todos y ... espero que nos veamos en 2016! Prometo seguiros informando sobre la más rabiosa actualidad del Helheim. 

Curiosidad sobre el muérdago: los vikingos creían que esta planta podía resucitar a los muertos, ya que según la leyenda de Balder, el dios de la luz y la bondad y al cual mataron con una flecha de muérdago, resucitó cuando las lágrimas de su madre Frigga volvieron blancos los frutos rojos del muérdago. 
Fuentes:



Monstruos de la Navidad escandinava: la cabra de Yule

La tradición remonta en la época pre-cristiana en Escandinavia y está estrechamente relacionada con Tor, el cual poseía dos cabras a las cuales tiraban de su carruaje. 
Las cabras se llamaban Tanngrisnir ("enseña-dientes" o "gruñido en" nórdico antiguo) y Tanngnjóstr ("dientes afilados" en nórdico antiguo) y aparecen en la Edda Poetica y la Edda Prosaica de Snorri Sturluson del siglo XIII.
Una vez, en Yule el dios tenía hambre, mató a ambas cabras y compartió su carne con otros dioses. Posteriormente las revivió con su martillo Mjöllnir. 


Posteriormente este mito evolucionó hasta convertir a la Julbock (cabra de Yule) en un personaje humanoide con cuernos y pezuñas, el cual representaba al demonio y que se aseguraba de que la gente que lo merecía recibiera su regalo. También se convirtió en un personaje terrorífico que causaba más de un quebradero de cabeza a la población y les pedía regalos en vez de entregárselos.
 

Suerte que en el siglo XIX la cabra cambió su rol de pedir regalos a la gente y pasó a ser ella quien se los entregaba a la gente buena. 

En Finlandia la gente considera que la cabra es una criatura no demasiado agraciada que asusta a los niños. Tienen la costumbre de que un hombre de cada familia debe disfrazarse de cabra de Yule e interpretar dicho papel, lo cual hizo que los niños todavía se traumatizaran más. Por suerte para los niños, en el siglo XX, este rol fue adoptado por Santa, al cual todavía se le conoce como "la cabra de Yule". 

Los suecos en cambio, reinterpretan la historia de Thor: dos actores se visten como Thor y otro dios, y un tercer actor se disfraza de cabra a la cual fingen que sacrifican. Mientras todo esto sucede, una canción se toca de fondo y al final de la canción se resucita al actor-cabra (estos escandinavos tienen mil y una manera de traumatizar niños). 

Cuando llega la Navidad se construyen Julbock de paja, ya que se les asocia con la última cosecha de grano y que la función de este espíritu era la de controlar que la casa estaba limpia y en condiciones para la celebración del Yule. 
Durante estas fechas las familias suecas solían gastarse la broma de pasarse la cabra de Yule de unos a otros, para que esta dejara de incordiarles. El truco estaba en entrarla en casa del vecino sin que este se diera cuenta. 

Y con este artículo finalizo la sección (hasta el año que viene) de "Monstruos de la Navidad escandinava". Como ya habréis podido comprobar, celebrar las tradiciones escandinavas es solo para valientes, y a su lado este anuncio de la lotería de Navidad que se emitió en nuestro país parece un cuento de niños edulcorado. 

Fuentes:
Something Swedish
Navidad





lunes, 21 de diciembre de 2015

De paseo por Hedeby

Buenas a todo el mundo!
En primer lugar me gustaría pedir disculpas por publicar tan tarde el artículo sobre mi ruta por Alemania (Hedeby - Bremen - Hamburgo - Münster).
Debo confesar que mientras volaba desde Niflheim hacia Hamburgo, para posteriormente viajar en tren hacia Schleswig (Hedeby), me acordé de cuando era más jovencita, a finales del siglo IX, cuando me fui a a la Rus de Kiev buscar al konungr Rorik de Doreste (no sabéis lo que me costó encontrarlo) debido a la información errónea que saqué de un documento escrito por un cronista pro-escandinavo, el cual leí con prisas y creí entender que Rurik viajó a tierras eslavas con sus hermanos Sine y Truvor, y que los envió a gobernar las ciudades de Beloozero e Izborsk, cuando en realidad lo que pasó fue que confundí las palabras "sine hus" (sin casa) con Sine y "tru voring" (con guardia leal) con Truvor... En fin, errores de juventud, que me hicieron estar más de 10 años (llegué el año 862) buscando tres mancebos escandinavos en la Rus de Kiev en vez de uno... Suerte que en Nóvgorod encontré a Rúrik en el año 879 y le pude guiar hasta Helheim.

Por suerte esta vez no iba sola, me acompañaba el Jarl de Clan Hávamál, el cual empezó a palidecer al contarle mi "pequeño error de traducción" y ver que viajábamos con la Deutsche Bahn (la RENFE alemana. Que sepáis que al haber vivido tantos años y viajado tanto por motivos "laborales" tengo la tarjeta hiper-mega-premium-plus-plus de todos los transportes habidos y por haber, HA!) dirección a Schleswig y sin entender un carajo de lo que decía el maquinista (los altavoces eran un petardo) y con un cielo tan oscuro que no nos permitía leer los carteles de las estaciones.
Suerte que un grupo de abueletes alemanes nos informó que íbamos por buen camino y gracias a ellos evitamos terminar en Dinamarca.

Haithabu, nuestro destino

Tras llegar a Schleswig, buscamos el hotel e intentamos planificar la ruta hasta Hedeby con la ayuda de la anfitriona del hotel, la cual además de una hoja con los horarios de los autobuses, también nos dio este panfleto del museo vikingo de Hedeby y un mapa de la ciudad:

  

Debido a que el horario de autobuses que nos dieron y a que hacía muchísimo frío, optamos por tomar un taxi que nos llevó hasta los jardines que había a la entrada del museo a través de unos caminitos que nos hicieron darnos cuenta de que Odín había llegado antes que nosotros... Mucho antes... de hecho llegó hacía tanto tiempo que incluso se había montado un restaurante...

Odín y sus negocios... Meh! ¬¬!

Para aquellos que nunca hayáis estado en Hedeby, os diré que en su época estaba situado en una zona privilegiada como podréis ver en este mapa:

Hedeby (Haithabu), se encontraba en Dinamarca, en el centro de este mapa en el cual aparecen también Frisia, Sajonia y los pueblos eslavos.

Fuentes escritas de la época documentan que el rey Godofredo (más adelante os contaré una anécdota con este buen hombre) llegó a Hedeby el año 804 con su armada y que en 808 cerró un centro comercial (zona comercial, ahora no os imaginéis aquí un centro comercial como el de Diagonal Mar o la Maquinista...) eslavo y hizo que todos sus mercaderes se mudaran a Hedeby, lo cual la convirtió en un punto neurálgico importantísimo para comerciar con todo tipo de mercancías; desde pieles, hasta ámbar, madera, etc... 

Todavía me acuerdo cuando era jovencita y me iba a pasear por el Slien Fjord, la zona más oriental de la ciudad y donde se encontraba uno de los puertos más grandes del mar Báltico de la época... Era tan grande que tenía su propio sistema de defensa, con una cadena que delimitaba la zona portuaria de la del fiordo. 
Para que os hagais una idea del glamour que tenía dicha ciudad, os diré que se podría comparar al World Trade Center de Nueva York; la ciudad estaba tan especializada en el comercio de y en la construcción de materias primas que encontrarse una vaca tras las murallas de Hedeby, hubiera sido tan raro como encontrarse una vaca en World Trade Center (aunque reconozco que pagaría por ver la cara de los "lobos de Wall Street" si se encontraran con una vaca en el edificio de la bolsa...). 
Como podéis ver en el mapa, anteriormente la ciudad pertenecía a Dinamarca. De hecho, estaba rodeada por una muralla de 1300 metro de largo con forma semicircular y estaba conectada con el muro de Danevirke (os hablaré de este tema en futuros publicaciones), la cual cruzaba la península de Jutlandia (Hedeby era la región más oriental). 

Desgraciadamente, esta bonita ciudad fue saqueada y destruida alrededor de 1050 (lo cual me dio un montón de trabajo y me puso triste por igual) , y no volvió a ser reconstruida. Por esa fecha, la ciudad de Schleswig, situada en el extremo norte de Slien Fjord creció de forma constante en tamaño e importancia, lo cual sospecho que se debe a que esta podía ofrecer una puerto más fondo que el que podía ofrecer la pequeña ciudad de Hedeby. 

Dejo ya de hablaros de la historia de la ciudad de Hedeby, que al final me voy a echar a llorar y voy a contaros un poco qué fue lo que encontramos en el museo. 

Como podréis ver en las fotografías que os muestro a continuación, pudimos disfrutar de muchas piezas de la época vikinga que me trajeron un montón de recuerdos de juventud y las cuales os iré explicando su función e historia en detalle en futuras entradas de este blog (seeeeh me gusta dejaros con la miel en los labios).
También encontramos interesantes tutoriales para elaborar joyas, hornos de barro, etc... e incluso pudimos descubrir que en Escandinavia, incluso las piedras hablan (en breve os mostraré un vídeo que lo corrobora...). 

Tutorial para construir un peine a partir de un hasta de ciervo

Para que os hagáis un poco a la idea de todo el material que encontramos, os pongo a continuación una pequeña muestra de las piezas que encontramos en el museo: 

        

Los que me seguís en facebook ya habréis visto que aproveché mi viaje para comprar unos cuantos libros sobre vikingos, y que bueno, también tomé uno "prestado" del museo, concretamente este: 

Älterer Lindauer Buchdeckel


Los maravillosos grabados de sus portadas, el pan de oro y las piedras preciosas utilizados para su elaboración, hicieron que fuera el souvenir perfecto para llevarme de vuelta al Niflheim y que posteriormente me marchara a Biergarten de Odín para celebrarlo, ya que no sospechaba las consecuencias que eso me traería...

Continuará...

Agradecimientos a Clan Hávamál permitirme utilizar las fotografías para esta entrada, a  Anke y sus amigos por su hospitalidad y habernos tratado tan bien durante nuestra estancia en Alemania :)


viernes, 2 de octubre de 2015

Hella

¡Buenas!
Me llamo Hella (de hecho, la palabra hell está emparentada con mi nombre y ambas derivan del anglosajón hélan o helan, cubrir, esconder; en nórdico antiguo, matar se dice at slaa ihel )y vivo bajo una de las raíces del árbol Yggdrasil.

Para ser más exactos, vivo en Helheim, la parte más oscura de Niflheim (nunca me ha gustado demasiado eso de ponerme morena...). 
De hecho la reconoceréis fácilmente ya que está rodeada de una muralla en la que se abren una o varias puertas (depende de las visitas que tenga ese día), y por los ríos sombríos de la zona, como el Slid, el cual fluye hacía el oeste a través de valles infectados de veneno, llenos de barro y espadas.  

Para llegar a mi casa, podéis acceder a través del camino Helway, como hizo el dios Hermóðr para pedirme que le dejara que Baldr se fuera con él a Asgard, a lo cual me negué por varios motivos que ya os comentaré más adelante a través de este blog....
Teniendo en cuenta que Baldr llegó a lomos de Sleipnir (famoso caballo con ocho patas de Odín) en 9 días y 9 noches, que el camino es de bajada, dirección siempre hacia el norte, y teniendo en cuenta los coches de hoy en día, yo creo que podríais llegar incluso antes. 

Si no tenéis demasiada prisa y no os va el deporte o no sois justamente un ejemplo de persona virtuosa, os puedo venir a buscar y llevaros hacia mi humilde morada. 
Me reconoceréis fácilmente ya sea porque mi perro Gnapapellir os avisará de mi llegada, o veréis a mi corcel y/o cabra de tres patas blancas acercarse. También os debo advertir que para luchar contra la monotonía de guiar a los difuntos hacia mi hogar, en ocasiones me disfrazo de buey y voy de granja en granja para buscarles. Debo decir que no lo suelo hacer en demasiadas ocasiones ya que me deja muy mal aliento. 
Tampoco suelo hacerlo demasiado ya que en ocasiones me han ofrecido una medida de avena a cambio de su vida, y como bien sabréis, a los bueyes, a los caballos y a las cabras les encanta la avena ... 
Así que hacia la mitad del siglo XIV, cuando la Peste Negra que asoló Noruega y otras regiones de Europa, tuve que cambiar de estrategia y hacerme pasar por una vieja hechicera y recorrer el reino de parroquia en parroquia con un rastrillo o una escoba (la verdad es que esta era más efectiva) para hacer mi trabajo.  

Mi casa es lo suficientemente grande para acoger a todo el mundo, aunque debido a que Odín siempre se me adelanta a la hora de recoger los muertos en combate (yo creo que visualiza con ellos las batallas una y otra vez en el Valhalla como si se tratara de un partido de fútbol), siempre me toca quedarme con los poco virtuosos, muertos de forma no honorable, adúlteros, traidores, etc... o los que mueren de enfermedad o vejez. Si tuviera las dos piernas sanas en vez de tener una de hueso que se desmonta cada 3 pasos veríamos quien se quedaría la peor parte...
Aunque bueno, debo reconocer que por aquí también han pasado celebridades como 
Baldr cuando fue asesinado por HöðrSigurd el cual mató a Fafner también al ser después asesinado por Gunnar o Brynhild la cual llegó en su bello carro, tras haber sido quemada en su pira funeraria.
Gracias a estas visitas importantes y la información sobre el pueblo escandinavo que he ido acumulando durante los siglos (y sí, la llegada de las nuevas tecnologías también ha tenido su peso...), ya sea conversando con mi huéspedes o simplemente con las notas que han tomado mis sirvientas durante las noches de charlas en bancos con los moribundos, he decidido crear este blog en el cual os iré informando semanalmente sobre las costumbres, tradiciones, arte, gastronomía, etc... de los pueblos nórdicos entre el siglo IX y el XI. 
También os iré presentando y contando cotilleos de las Eddas y sus personajes principales para que vayáis conociéndolos mejor. 

Espero que disfrutéis tanto como yo al escuchar los relatos de mis invitados.

Hasta pronto :)